martes 16 mayo 2006
Las entrañas de una obra de teatro a través de un blog
Por reporter, a las 11:34 :: Profesional :: #12 :: rss
Ando un tanto nervioso. Siento sombras amenazadoras cada vez que camino de noche por las calles oscuras de mi barrio. A veces, me oculto al torcer una esquina y creo percibir las figuras de dos tipos. Es apenas un instante. Enseguida se pierden en las sombras. Pero antes he visto el brillo de sus pistolas apuntándome. Entonces me llevo la mano a la axila y toco la mía. La saco de su funda. Me estremezco. La mía es de atrezzo. Ando un poco nervioso estos días. El próximo jueves día 1 de junio estrenamos En Negro en el JANAGAH, nuestra sala de teatro (Plaza de Arteijo, 14, frente a La Vaguada, en Madrid. Metro Barrio del Pilar, Línea 9. Todos los jueves de junio y julio, 21.00 horas. Reservas en el 91 224 74 95). Desde entonces sólo veo gansters en cualquier esquina.En Negro es una obra de teatro que retoma arquetipos del cine negro y los reinterpreta desde una óptica escénica. Gansters, mafiosos, mujeres fatales y chicas buenas que esconden más de lo que dicen en torno a un siniestro encargo: matar al amante de la mujer del jefe. Al mismo tiempo hemos creado este blog (http://en-negro.ekiry.com), una especie de diario de abordo de la obra, para fomentar la curiosidad y la participación del público. Para convertirlo en parte de la acción. Y también para dar a conocer el espectáculo, naturalmente.
Somos conscientes de que corremos un grave riesgo. La actividad de una banda de gansters debe moverse en la sombra para ser efectiva. Y estos tipos no se andan con bromas. Sé de buena tinta que a más de uno le han quebrado las piernas por menos.
Intrateatro
Sin embargo, solemos asumir riesgos con una despreocupación casi mórbida. En el blog de En Negro daremos cuenta de los tejemanejes de la banda criminal conocida en ciertos informes policiales como Janagah Teatro, de los actores y actrices de la compañía y, sobre todo, de sus personajes, del director, del músico, de los productores, del iluminador, del técnico de sonido y de todo aquel que tenga la osadía de pasar por allí, incluyendo a los compañeros periodistas, parte indispensable en cualquier historia de cine negro que se precie. Abrimos las entrañas de nuestra sala al público. Construimos nuestro espectáculo con el público. El teatro, a diferencia de lo que piensan muchos, no es sólo la historia que se le cuenta a los espectadores. Vamos a hacer intrateatro, que no un Gran Hermano teatral, en el que la ficción y la realidad se darán la mano.
La contraseña
La bitácora de En Negro tiene como misión fomentar la participación de los espectadores en la obra, incluso antes de su inicio. Todas las semanas, a través del blog, daremos la contraseña para entrar en el local de los gansters (el Janagah, se entiende). Unas frases del texto a las que hay que responder con la réplica exacta o llevar un elemento identificatorio de los miembros de la banda (una flor, determinada corbata o sombrero, un colgante, pendientes, pañuelo, anillo...) o cualquier otra idea loca que se nos ocurra. En un primer momento, pensamos que aquel que no llevara el elemento indicado, no entraría a la sala (lo impedirían de muy malos modos dos enormes cancerberos mal encarados). Pero enseguida vimos (cuando nos ponemos somos unos linces) que esto no era en modo alguno operativo. Así que tomamos la decisión correcta: todo aquel que sepa la contraseña tendrá el cincuenta por ciento de descuento en la entrada.La magia del Janagah
En Negro se estrenó el 15 de febrero pasado en el Teatro José Tamayo de Granada, donde exhibe su programación el Teatro Alhambra desde que está en obras. Tuvimos una buena aceptación por parte del público y de los compañeros de la prensa. El José Tamayo es un gran teatro público que gestiona la Junta de Andalucía. Tiene todos los medios técnicos que sueña cualquier compañía y, sobre todo, personal especializado de una gentileza y creatividad exquisitas. El nuevo local de nuestros gansters, el Janagah, es un teatro de unas 80 butacas y un escenario pequeño. No tiene todos los medios técnicos, pero sí lo que más necestia una compañía: magia. Ando un poco nervioso por esto. La magia es incontrolable. A veces, uno levita en el vacío. A veces, uno tiene la sensación de caer en el abismo antes de percatarse, antes de ser consciente, de que nada puede salir mal. Es magia. Eso es lo lindo del teatro. Aunque, a veces, te persigan gansters por las esquinas.